Una vocación heredada
El amor por la topografía le llegó de la mano de su padre, ingeniero agrícola, que le enseñó a tomar sus primeros puntos siendo apenas un niño. Desde entonces, Daniel siempre ha buscado un trabajo que le mantuviese en movimiento y al aire libre, aunque eso implicase frío, calor o vértigo. Tras 15 años como socio en otro proyecto, decidió crear su propia empresa, EXTRETOP, con un objetivo claro: la satisfacción del cliente.